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Lo último en liftings: la gimnasia facial
MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS)
La salud y belleza de nuestra piel vienen determinados por factores no modificables como la genética y factores modificables entre los que destacan las agresiones medioambientales, el estilo de vida o la alimentación.
La famosa frase de “somos lo que comemos”, posee especial relevancia cuando se trata de nuestra piel. La alimentación es mucho más que unas sustancias que nos dan vida y nos mantienen en pie: es la herramienta decisiva contra el envejecimiento. “Los alimentos que tomamos cada día influyen en el número de arrugas y de zonas flácidas de nuestro rostro”.
El envejecimiento de la piel se caracteriza por un deterioro de las células, y las proteínas son básicas para su reparación, constituyendo el principal cimiento de la piel. Una vez digeridas se descomponen en aminoácidos, si nuestras células no tiene acceso a la totalidad de los aminoácidos esenciales, la reparación quedará incompleta.
Son fuentes de proteínas la carne, los huevos o el pescado. Este último es de especial importancia, sobre todo el salmón, puesto que contiene DMAE (dimetilaminoetanol), un efectivo antioxidante que estimula la función nerviosa y la contracción y tensión de los músculos evitando la flacidez.
Si bien es cierto que determinadas grasas como las saturadas o las hidrogenadas representan un riesgo para nuestra salud, las grasas y los aceites poli e insaturados son una fuente de compuestos antiinflamatorios y antioxidantes.
Los omega 3 (presente en el pescado azul, algunos frutos secos, etc); el GLA del omega 6 (aceite de onagra y borraja) y el aceite de oliva virgen extra constituyen ingredientes esenciales de nuestra dieta.
Es fundamental una correcta hidratación a través del agua. Una de las funciones del agua es facilitar la eliminación de las sustancias de desecho de nuestro organismo. Además, es básica para permitir un óptimo grado de hidratación. El consumo recomendado de agua es de entre 8 y 10 vasos de agua al día.
GIMNASIA FACIAL
Calentamiento: masaje alrededor de ambas orejas, lóbulos incluidos, usando los dedos índice y pulgar.
Frente: para limitar los daños producidos al fruncir el ceño, el ejercicio recomendado consisteen presionar las cejas con las yemas de los dedos, cubriéndolas completamente, presionando hacia dentro y abajo sin estirar la piel. Es importante subir y bajas las cejas mientras se realiza esta presión: 10 veces sin dejar de presionar con los dedos en ningún momento.
Ojos: para evitar bolsas y ojeras cerrar los ojos con el párpado inferior sin mover el superior y sin fruncir el ceño, 15 veces muy lentamente. En la última, contar hasta 15 con el párpado subido y relajarlo después.
Labios: para eliminarlas arrugas y conseguir más volumen labial. Con las manos en puño y mirando hacia la encía, poner las manos en la boca. Los dedos han de estar entre el labio superior y la encía. Presionar los labios hacia losdedos y viceversa. Hacer 15 presiones y relajaciones y mantener 15 segundos en la última antes de relajar.
Papada: para evitar el descolgamiento de la piel en la zona. Con los hombros relajados hacia abajo, levantar ligeramente la barbilla y colocar los dedos en los músculos de la mandíbula (los maseteros). Desplazar el maxilar inferior hacia delante durante 7 segundos y relajar (Ejercicio a realizar 4 veces).
europapress.es